Dr. Barbosa, lo que no te enseñaron

Dr. Jose Celso Barbosa, más que limitar su relevancia al movimiento estadista de Puerto Rico, un prócer puertorriqueño exitoso en múltiples facetas.

Personalmente, es una de las principales figuras puertorriqueñas que más evoca mi emulación para la ética de trabajo y responsabilidad social, así como un MLK para muchos estadounidenses. Poco se sabe en el país sobre las cosas que logró y muchas personas que tal vez tengan un conocimiento se limitan a solo remembrar una pequeña parte de lo que fue.

De manera diferente a lo acostumbrado en la historia de la integración racial, este prócer nos abrió puertas y nos brindó un modelo a seguir para lograr nuestro máximo potencial independientemente de factores externos.

Antes de incursionar en la política de la isla Barbosa fue el primer negro en estudiar en el seminario Jesuita. Fue el primer puertorriqueño y uno de los primeros africano descendiente en obtener un Doctorado en Medicina en los Estados Unidos de América, abriendo paso en esa nación en lo que eventualmente sería un proceso en pos de la integración racial. Barbosa obtuvo el título graduándose “valedictorian” en su clase.

A su regreso fue el primero en implementar un modelo de lo que hoy día conocemos como“plan médico” , donde los patronos por primera vez aportarían al seguro médico de los empleados.

Barbosa también luchó por los derechos del pueblo. Es el padre del cooperativismo, pues fue fundador de la primera cooperativa de crédito en el hemisferio occidental y luchó para que el cooperativismo fuese la alternativa de justicia social frente a los movimientos antidemocráticos y materialistas de lo que en ese entonces formulaba en las doctrinas del marxismo.

En 1900, Barbosa se convirtió en miembro del gabinete ejecutivo hasta 1917 y fue miembro del primer grupo de senadores en el Senado de Puerto Rico en el 1917, donde fungió hasta el 1921.

En 1907, fundó el periódico “El Tiempo”, el cual fue el primer periódico bilingüe en la isla.

Aún a 100 años después que se publicara un artículo de su autoría, el cual les compartiré a continuación, su contenido continúa teniendo la misma vigencia que con pena he observado y vivido, cuan lento ha sido el cambio de paradigma para la muestra de respeto y admiración hacia todos por igual. Una de mis conclusiones, tras mucho estudiar y analizar, es la falta de educación en la isla sobre temas, eventos y personas como el Dr. Barbosa.

La falta de enseñar cuán puertorriqueño somos los negros, cuán humanos fueron los africanos, y cuán enriquecedores son nuestras capacidades y talentos, no solo a través de la historia, sino también en la actualidad. Somos más que atletas como los grandes Clemente y Trinidad, más que bomba como la familia Ayala y los Cepeda, más que comedia como Bizcocho o “El Negro”, y mucho más que un hazme reír como Jay Jay, Kolibrí o en su momento Victor Santo.

Nuestra riqueza no se limita a simplemente ser buenos en entretener las masas o ser el “alma” de los “vacilones”. Somos también reformadores como Pedro Albizu Campos , genios como José Celso Barbosa, intelectuales como Arturo Alfonso Schomburg, letrados como Don Pedro Flores, luchadores como Adolfina Villanueva, íconos como Rafael Hernández Marín y Carmen Belén Richardson, embajadores de nuestra cultura como Sylvia del Villard Moreno, humanitarios y serviciales como el maestro Rafael Cordero y Molina, y así también cada uno que sin glorias ni fama, en su día a día ponen su granito en la formación de un pueblo.

La tendencia a enmarcar los africano puertorriqueños en las mismas categorías del deporte, entretenimiento y superficialidades, y de nosotros en aceptar interpretar ese rol en una esclavitud mental (como bien lo profetizó Bob Marley en la canción Redemption Song o Nas en I Know I Can) ha resultado en la perpetuidad de los prejuicios y un respeto y valoración que se limita exclusivamente a dichas facetas.

Ese artículo que el Dr. Barbosa publicó en el periódico El Tiempo el 28 de julio de 1920 fue titulado Negrofobia, ¡Negro!, ¡Africano!, ¡Puertorriqueño! ¡Y bien que sí! Estamos orgullosos de serlo… y revolotea el pensamiento del ilustre entre su razonamiento y sus sentimientos como dice:

“Nos sentimos bien con el calificativo, pues, modestia a un lado, hemos conseguido y demostrado, de modo objetivo, que el hombre de color, en Puerto Rico, no es, bajo concepto alguno inferior al hombre blanco en Puerto Rico, y ha contribuido y contribuye con dar prestigio a la raza a que pertenece y al pueblo de nuestro cuna.”

Orgullo de Puerto Rico. Figura del panafricanismo. Siéntete orgulloso.

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