A la luz de la adversidad

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Mucho se ha discutido sobre los orígenes del virus que ha surgido desde finales de 2019. Podemos entretener la idea y argumentar si fue creado en laboratorio o es la evolución/nueva sepa que ha ocurrido de la antigua version del SARS, si existe una conspiración contra la población para poner en marcha algunas plan de las elites, entre muchas otras cosas. Si bien todo eso podría ser de interés para muchos según su postura, lo importante de lo que vivimos es como esto nos impacta y como debemos crecer como raza humana desde nuestra individualidad.

No importa el origen ni la razón solo una cosa es cierta, que experimentemos esta realidad fue permitida por Dios. Definitivamente no nos estábamos comportando con el mejor interés no solo con quienes nos rodean pero tampoco con nosotros mismos ni con la naturaleza. Nos hemos ido olvidando de lo que es nuestra verdadera esencia y convertimos nuestro propósito de vida un incansable e insaciable correr tras el Ego. Y esta situación interrumpió nuestras vidas para hacernos detener en esta carrera.

Y entonces, ¿Qué nos ha enseñado esta situación “pandémica”?

1. La fragilidad humana

Es solo cuando nos sorprende una muerte repentina de un conocido, al enfrentar la realidad de padecer una terrible enfermedad, enfrentar los embates de fenómenos naturales, vivir momentos de calamidades de injusticia social o cuando nos vemos privados de la libertad y sujetos a los planes de “lidres”, instituciones u organizacions que nos damos cuenta cuan limitado es nuestro poder como individuo y cuan efimero es nuestro paso por esta vida. l

2. La importancia de la fraternidad

Nuestra realización como persona está en el grado en que ayudamos al otro realizarse. Todo ser humano tiene el derecho de vivir una vida digna y está en cada uno aportar para que esto sea posible. No podemos alcanzar nuestra grandeza ensimismados en nuestras necesidades y deseos, mas sí si estos tienen como fin al otro. Nuestras capacidades, conocimientos y talentos son solo potencialidades que solamente pueden alcanzar su máxima expresión cuando son utilizados en el prójimo. Crecemos en la medida que seamos de servicio, mientras más nos demos más se eleva nuestro espíritu. Solo en la vida en comunidad podemos encontrar nuestra identidad individual. No debemos olvidarnos de los enfermos y ancianos, pero también con mucha razón, les pido que velen y contribuyan con todos aquellos que están siendo afectados económicamente y emocionalmente a consecuencia de lo que estamos viviendo. Seamos empaticos y bondadosos.

3. Estar vivo no es lo mismo que vivir si lo hacemos esclavos de los deseos de la sociedad/mundo/etc.

No importa los vehículos que poseamos, luego de un toque de queda es limitado lo que podemos hacer con ellos. La mejor ropa para vernos “lindos” en estos momentos no tienen utilidad porque todos los lugares que solían ser de entretenimiento y de compartir están cerrados. No importa cuán grande sea la caso, el lujo o el lugar que se encuentre, la mayoría esta confinada de la misma manera en ellas. El dinero, después de las necesidades básicas cubiertas, no creo que tenga mucho valor porque no es mucho lo que se puede hacer en una situación donde quede tu vida expuesta. Los títulos (no necesariamente académicos tambien el de las posiciones) no te son de mucha utilidad si no tienes ahora con quien interactuar para lucirlo sacando en cara. Y el estatus social, todos somos igual de vulnerables antes la enfermedad y la muerte, ya que llevamos lo mismo dentro (fisicamente, evidentemente el corazón de todos no es igual y a eso debemos dirigir nuestra pripridad).

Escuchen, la gran oportunidad que se nos dió fue la siguiente: la realización personal ya es más que evidente que no está en lograr títulos, posesiones, crear una imagen, estatus social, superioridad en raza, sexo o nacionalidad. La REALIZACIÓN PERSONAL está en que mi espíritu y tu espíritu, nuestras almas sean santificados y servir al Señor sólo sirviendo a los demás y su creación (Romanos 13, 8-10). Ya lo dijo Santa Teresa de Calcuta: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”

Paz y bien para ti. Dios te bendiga. Hermoso día

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